Que no. Que lo dejo. Esto ya no me llena. Sólo me trae problemas.
Ahí os quedáis con vuestras falsas ilusiones y vuestra vida repleta de amor. Yo prefiero el dolor, la cruda realidad desgarrándome el rostro, quitándome esta máscara que yo misma me puse para proteger mi corazón de cualquier sentimiento.
Porque todo es cíclico, y yo más aún. El cambio constante. El devenir de las cosas.
Este alma mía es demasiado abstracta para vosotros y se siente sola en un mundo que no es el suyo, un mundo en el que nadie la conoce, ¿por qué sigue aquí? ¿por qué no vuelve a donde pertenece? A lo mejor es porque ya no es. A lo mejor la aridez de este mundo la ha hecho desaparecer, fundirse en las sombras o incluso retroceder al lugar más recóndito de mi mente, asustada por el mundo exterior y su verdadera realidad.
19.12.12
Reniego de mis demonios
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