El tacto de su piel era adictivo. Sabía como atarla. Sabía qué hacer para que ella cayera a sus pies. Su alma rendida a la de él. Indefensa. Y sin apenas darse cuenta.
Poco a poco se revelaba, se creía contraria al poder de sus palabras. Pero es humana, animal.
Nadie sabe qué la desgarra queriendo salir.
Nadie puede imaginar qué pasará cuando se rompa.
Se ata a su idea incorrupta, pero cada grieta de su ser la delata.
Poco a poco se revelaba, se creía contraria al poder de sus palabras. Pero es humana, animal.
Nadie sabe qué la desgarra queriendo salir.
Nadie puede imaginar qué pasará cuando se rompa.
Se ata a su idea incorrupta, pero cada grieta de su ser la delata.