29.6.11

Chapter 10

Volvieron al coche y continuaron con la marcha. No había pasado ni una hora cuando la chica ya estaba plácidamente dormida. Él bajó el volumen de la radio y abrió la ventanilla para dejar entrar el aire frío y así, no dormirse.
Todavía no habían tomado una decisión. Ella quería ir al hostal del centro de cierta ciudad, para poder sentirse viva, rodeada de gente ajetreada y con prisas, en cambio, él quería estar tranquilo, encerrarse en una habitación cualquiera y no salir. Pero como siempre, ella ganaba.

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