Al volver a la habitación, la chica estaba en el baño. Abrió la mesa plegable que se encontraba al lado de la destartalada mesita, y puso un par de pizzas, los helados y los refrescos. Dio un sorbo a su Coca-cola, se tumbó en la cama y encendió el antiguo televisor.
Cuando la chica salió, él ya se había acabado el refresco.
Ambos, tumbados en la cama, comieron viendo la tele. Hablaron de todo y de nada mientras saboreaban una pizza un tanto fría.
Cuando la chica salió, él ya se había acabado el refresco.
Ambos, tumbados en la cama, comieron viendo la tele. Hablaron de todo y de nada mientras saboreaban una pizza un tanto fría.
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