Se levantó de la incómoda cama y comenzó a vestirse. Recordó entonces la chaqueta de cuero que consiguió la noche anterior, estaba totalmente manchada de la sangre de aquel chico. Bah, ya arreglaría eso, ahora sólo le apetecía comer. Pizza y helado. No estaba mal. Cogió la cartera y a llave de la habitación y cerró la puerta tras de sí.
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